El concepto de arte, de artista…

El concepto de arte, de artista…

Siempre me ha provocado un importante reparo hablar de estos términos. El hecho de definirse o de definir un hecho como “artista” o “artístico” implica una necesaria diferenciación con una parte importante del resto, con los demás, con los que no son o nunca han pretendido ser artistas.
Conozco tanta gente excepcionalmente mediocre que se autodefine como artista o que califica de artístico lo que hace, que la palabra me da verdadero pudor. A priori, no me interesa especialmente, no pretendo provocar una reflexión sobre los requisitos para considerar un hecho como artístico, no busco nada más que formas de expresarme y de comunicarme, a través de ideas, de amigos, de búsquedas, de necesidades. Búsquedas de caminos para satisfacer cierta querencia por expresarme, por comunicarme, por entender, por compartir.

Por eso, el concepto de comunicación es para mí mucho más cercano y sobre todo menos arriesgado o pretencioso que el concepto de arte o de artístico; además, define mucho mejor mis pretensiones y mis necesidades. Es lo que, fundamental e ineludiblemente, pretende todo artista y todo hecho artístico, comunicarse, comunicar. Pero a su vez, comunicarse es lo que hace absolutamente todo el mundo de forma natural y diaria, sin que por ello podamos entonces crear diferenciación alguna en lo que es un hecho natural y universal, un hecho que todo el mundo sabe y necesita hacer de una u otra forma.
Podremos entrar en diversos niveles de profundidad, de reflexión, de madurez o de compromiso en la comunicación, en la búsqueda de comunicaciones más inteligentes, meditadas, trabajadas, o estudiadas, entre interlocutores más o menos exigentes y/o capaces…, pero no por eso podremos pensar que vayan a tener más valor que la comunicación básica e imprescindible entre, por ejemplo, los mineros encerrados a 700 metros de profundidad en Chile durante meses. El ejercicio de la comunicación no establece diferenciación alguna, nos pone a todos en un  mismo nivel, y me gusta dar esta importancia a este concepto de comunicación, porque esta evidente igualdad me sirve para quitar importancia a ese concepto de arte diferenciador y banal que a menudo nos tratan de ofrecer de forma realmente desafortunada. El arte, entonces, podría quizá entenderse tan sólo como un medio más para buscar lo imprescindible: expresarse para llegar a comunicarse de la forma más satisfactoria posible.

Hablamos de, a través de esa necesidad de comunicación, alcanzar un excepcional sentido y disfrute de la complicidad, del sentido de ofrecer y de compartir. Ese es el mayor valor en sí mismo de cualquier ejercicio de comunicación. Y tal experiencia no es únicamente patrimonio del “artista” o del concepto de “arte” que se nos vende a diario; afortunadamente, esa es una experiencia universal y extraordinariamente cotidiana. Un hecho simple y verdaderamente grandioso.

Creo que es importante plantearse más unas necesidades, unas formas, unos gestos y una búsqueda del ejercicio de la comunicación como compromiso básico y fundamental para un crecimiento y una evolución personal, que la búsqueda de un mero hecho creador diferenciador con la severa y en ocasiones pretenciosa intención de poder llamarlo arte. Quizá así, desde una exquisita sencillez y desde un trabajo comprometido y concienzudo buscando formas para tratar de hacernos entender, lo que hagamos con gran dedicación en el tiempo, algunos puedan llegar a considerarlo seriamente, como algo cercano a un hecho considerable, diferenciador y destacable.

Y hasta quizá artístico…

Llegados a este punto, sería una estupidez por mi parte negar un sentido y una ancestral necesidad creativa y artística en el ser humano. Lo que pretendo plantear en este texto, no es más que un camino para reflexionar y para quizá plantear e incidir en una forma de búsqueda en la creación, en la ejecución y en el disfrute de ese hecho expresivo, sin ignorar la vital importancia de buscar la necesidad de comunicación entre los implicados.

A través del ejercicio de ensalzar la comunicación, incluso, como se puede ver, se puede llegar a banalizar un concepto superficial de arte o de artístico (en algunos casos sería muy deseable). Una reflexión más a la hora de plantearnos nuestras necesidades y quizá una forma de profundizar en ellas para crecer y mejorar nuestro trabajo.

Hace ya un tiempo que me planteo el ejercicio y el planteamiento de la comunicación como base fundamental de cualquier necesidad expresiva (artística). La ausencia de una búsqueda comprometida por tratar de encontrar vías para provocar ese gesto de comunicación entre las partes, reduce considerablemente las posibilidades de cualquier hecho creador.

 

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